El cineasta mexicano Guillermo del Toro reflexionó sobre la responsabilidad de las generaciones actuales frente al mundo que heredarán los jóvenes y destacó el potencial del arte para reconstruir los vínculos sociales. Durante su participación en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), el director expresó su preocupación por el deterioro moral y social, aunque sostuvo que la creatividad puede convertirse en una fuente de esperanza.
De acuerdo con El Universal, el realizador se mostró visiblemente conmovido al hablar sobre las condiciones en las que las generaciones anteriores están dejando el planeta. Del Toro consideró que existe una responsabilidad colectiva hacia quienes vienen detrás y reconoció que resulta doloroso mirar el futuro cuando persisten conflictos, desigualdades y divisiones entre las personas.
Las declaraciones se produjeron durante un encuentro con medios de comunicación organizado en el marco del vigésimo aniversario de El laberinto del fauno, una de las películas más reconocidas de su trayectoria. La cinta, ambientada durante la dictadura franquista en España, combina elementos fantásticos con una representación de la violencia y el autoritarismo, temas que mantienen vigencia en el contexto político actual.
El director también advirtió sobre las dinámicas que fomentan la separación entre distintos sectores de la sociedad. A su juicio, el pesimismo y la percepción de que los problemas no tienen solución pueden favorecer la aceptación de posturas autoritarias. En este escenario, defendió la importancia de conservar espacios para el pensamiento crítico y la expresión artística frente a los intereses económicos y políticos que condicionan la vida pública.
Otro de los aspectos que abordó fue la manera en que se percibe a las figuras públicas. Del Toro cuestionó que la política llegue a tratarse como una forma de entretenimiento, mientras que quienes se dedican a entretener adquieren, en ocasiones, una imagen semejante a la de servidores públicos. Para el cineasta, esta confusión puede contribuir a restar importancia a las decisiones que afectan directamente a la sociedad.
En cuanto a sus próximos proyectos, el realizador habló de El gigante enterrado, adaptación de la novela homónima del escritor Kazuo Ishiguro. Asimismo, manifestó su interés por desarrollar una historia en español inspirada en el secuestro de su padre, ocurrido durante la década de 1990, una experiencia que marcó profundamente a su familia. Estas ideas reflejan su intención de explorar tanto las inquietudes personales como los conflictos humanos a través del cine.
Del Toro también compartió algunas de sus principales referencias creativas, entre ellas los escritores Ernest Hemingway, Juan Rulfo y Jorge Luis Borges. Sus gustos musicales abarcan desde Mozart y la música barroca hasta intérpretes populares mexicanos como Juan Gabriel, José José y Paquita la del Barrio. Con estas reflexiones, el director reafirmó su convicción de que el arte permite comprender distintas realidades, acercar a las personas y mantener abierta la posibilidad de construir un futuro menos marcado por el odio y la división.

