El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, coincidieron durante su reunión en Pekín en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y que es necesario reabrir el estrecho de Ormuz para evitar una mayor afectación al comercio y al suministro energético mundial.
El tema de Medio Oriente ocupó parte central de la agenda bilateral entre Washington y Pekín, en medio de la escalada regional tras los ataques entre Israel e Irán y el impacto internacional en los mercados petroleros. Ambos líderes manifestaron preocupación por la estabilidad energética global y por las consecuencias económicas que podría generar un cierre prolongado de la ruta marítima.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos estratégicos más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas, ya que por esa zona circula una parte significativa del suministro energético internacional. La postura conjunta de Trump y Xi representa uno de los pocos puntos de coincidencia pública entre ambas potencias en medio de disputas comerciales y tensiones geopolíticas.


