El príncipe Harry volvió a recordar uno de los episodios más dolorosos de su infancia al hablar sobre la última conversación telefónica que tuvo con su madre, la princesa Diana, poco antes de su muerte en 1997. En una entrevista con la revista GQ, el duque de Sussex reconoció que todavía siente pesar por la manera en que transcurrió aquella llamada, sin imaginar que sería la última oportunidad de escuchar la voz de su mamá.
Harry tenía apenas 12 años cuando ocurrió la tragedia que cambió su vida. Diana murió el 31 de agosto de 1997 en un accidente automovilístico en París, Francia, y desde entonces su ausencia ha marcado profundamente al príncipe. Casi tres décadas después, el recuerdo de aquella conversación continúa presente en su vida y lo lleva a preguntarse cómo habrían sido las cosas si hubiera sabido que no volvería a hablar con ella.
Durante la entrevista, el hijo menor de Diana explicó que, en aquel momento, su principal interés era regresar a jugar con sus primos. Como cualquier niño de su edad, no alcanzaba a comprender la importancia que tendría aquella llamada en su historia personal. Con el paso del tiempo, esa circunstancia se convirtió en una fuente de arrepentimiento, pues ahora desearía haber aprovechado más el breve intercambio con su madre.
El duque de Sussex reconoció que una de sus mayores lamentaciones es no haber prolongado aquella conversación. Según relató, de haber sabido que sería la última vez que hablaría con Diana, su actitud habría sido diferente. La culpa que experimentó durante años estuvo relacionada con la sensación de no haberle dedicado a su madre el tiempo y la atención que hoy considera que habría querido ofrecerle.
Harry también compartió que piensa en Diana prácticamente todos los días. En esos momentos, suele imaginar cómo sería el mundo si ella continuara viva y de qué manera habría cambiado su familia con su presencia. El príncipe explicó que todavía siente una conexión con su madre y que, en ocasiones, se dirige a ella mentalmente en busca de respuestas a preguntas que le surgen en distintas etapas de su vida.
La paternidad también ha influido en la manera en que Harry comprende su propia historia y las emociones que acompañan la pérdida. Al convertirse en padre, ha podido reflexionar desde otra perspectiva sobre la infancia, los vínculos familiares y la importancia de acompañar emocionalmente a los hijos. Además, el príncipe ha hablado públicamente sobre el papel de la terapia en su proceso de duelo, una herramienta que le permitió afrontar sentimientos que durante mucho tiempo le resultaron difíciles de expresar.
Las declaraciones de Harry forman parte de una conversación más amplia sobre la pérdida, la salud emocional y la posibilidad de reconstruir los vínculos familiares. En la misma entrevista, el príncipe manifestó su deseo de dejar atrás antiguos conflictos y mejorar la relación con su padre, el rey Carlos III, y su hermano, el príncipe William. Aunque reconoce que las heridas del pasado permanecen, sus palabras reflejan su intención de avanzar sin permitir que el dolor determine por completo su presente.

